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LA COCINA CASTELLANO-MANCHEGA EN LA PLUMA DE LOS GRANDES ESCRITORES
Un libro tachonado de poesĂa, de referencias literarias, histĂłricas y multitud de recetas culinarias. Un libro que como bien dice Luis DĂaz-Cacho, "para comĂ©rselo de principio al fin, una maravilla para los sentidos y para los sentimientos, para las sensaciones y para el paladar, un recetario emanado de la idiosincrasia de una tierra que ha sabido hacerse asĂ misma a travĂ©s de sus gentes y a travĂ©s de los siglos". Por las páginas de este libro se pasean, entre otros muchos, Alfred Jouvin de Rochefort, PĂ©rez GaldĂłs, CalderĂłn de la Barca, Mateo Alemán, FĂ©lix Lope de Vega, Luis Quiñones de Benavente, RenĂ© de Sola, RubĂ©n DarĂo, JosĂ© MartĂnez Ruiz «AzorĂn», JosĂ© Esteban, Miguel de Unamuno, Emilia Pardo-Bazán, Mariano JosĂ© de Larra y Sánchez de Castro, Alexia Dotras Bravo, Gonzalo de Berceo o el mismĂsimo Miguel de Cervantes. Literatos que nos hablan de platos como morteruelos, pistos, gachas, gazpachos, tiznaos, etc., de platos de caza y de pesca de la que se alimentan pastores: caldereta de cordero, ajoarriero, migas, perdices escabechadas, etc. Sin olvidar la reposterĂa manchega, tales como las frutas en sartĂ©n, mazapanes, cañutillos, membrillos, etc. A los que habrĂa que añadir otros como la olla podrida, los duelos y quebrantos, el salpicĂłn manchego, los palominos con arroz, las lentejas guisadas o la empanada de conejo. Además de galianos, hartatunos, torreznillos, tojuntos, que pertenecen, podrĂamos decir, a la "cocina de supervivencia de las clases humildes, esas clases que sobrevivĂan con un solo plato, ya fuese en la mesa o en medio del campo". Platos surgidos de la propia tierra, exclusivos de las clases humildes.





